Mostrando entradas con la etiqueta Encañar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Encañar. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de junio de 2009

Huerto ecológico: Tamaño del encañado

Por fin las plantas de tomates han alcanzado la altura superior del encañado que está a 140 cm sobre la superficie del suelo hortícola. Las plantas han ido floreciendo a diversas alturas. Al principio tras cinco o seis ramas laterales aparecía una ramita de floración que producía entre seis y nueve flores. En el nivel siguiente la planta produjo flores tras menos ramas laterales. Actualmente se han alcanzado cinco niveles de floración, llegando al límite del encañado. P
odemos formular ahora una hipótesis de producción. Son seis plantas, actualmente con cinco niveles de floración. Supongamos que en cada nivel de floración prosperan cuatro o cinco tomates, entonces podríamos esperar una cosecha de entre 120 y 150 tomates. ¡Las bodas de Canaán! Ya hablaremos del peso.

Conviene, no obstante, aprender de los errores. Un buen aprendizaje puede consistir en disponer para el futuro un encañado que alcance los 200 cm, siempre y cuando encontremos cañas de ese tamaño, habilitando un buen anclaje que resista algún episodio de vientos.

miércoles, 3 de junio de 2009

Huerto ecológico: Informe sobre la situación actual

Sometido el sindicato baboso a extramuros mediante ardides diversos, más o menos ecológicos, procedemos al pertinente informe de la situación actual.
En primer lugar hay que hacer constar la favorable situación de las judías, que de momento son verdes por fuera. Las hemos encañado y van creciendo, pero bastante a tontas, porque hay que guiarlas constantemente para que suban por las cañas. ¿Es sabia la naturaleza si no hace lo que yo quiero? Lo mismo son judías rastreras... El caso es que se ha recolectado la primera judía de unos 9 cm de longitud y 1 cm de ancho, más con ánimo investigador que de convertirla en vianda para las bodas de Canaan. Más tarde se procederá a la disección para ver el blanco de las judías, por aquello de comprobar la verdad de las palabras del vendedor de plantones.


Por tanto hay dos encañados: las judías y los tomates.


Pero las que parecen las judías mágicas de Jack son las tomateras que superan los 50 cm de altura. Algunas flores se han convertido ya en proyectos de tomates, pero esto va más poco a poco que el crecimiento desmesurado de la planta. He visto que crecen en altura unos 5 cm al día. La foto anterior es del domingo 31/05/2009 y ahora ya sobrepasan la caña transversal. ¿Qué se hace cuando llegan al final del encañado? ¡Ni idea! Habrá que preguntarle a Jack... ¿O era Pulgarcito?

Por otro lado, el resto del jardín va produciendo sus regalos diversos: albaricoques y los limones de todo el año están desbordados. Los ciruelos están casi a punto, los higos empiezan a despuntar, y las flores de las granadas están exhuberantes.

lunes, 25 de mayo de 2009

Hort del lledoner: Cañas y tomates

El otro final del título tiene copyright. Por fin las tomateras ya tienen su barraca de cañas. Tres triángulos con sus correspondientes nudos de esparto y traviesas para refuerzo. A la vez que he puesto las cañas, he despuntado las plantas, quitándoles todos los brotes laterales para que sólo prospere la guía principal que hace crecer la tomatera. Las flores ya son un hecho y no una mera conjetura. ¿Todo este entusiasmo hortelano puede conformar una patología?


sábado, 23 de mayo de 2009

Huerto ecológico: La señal del huerto caído

Tal vez a causa del viento de anoche, o por su propio peso, o tal vez por la imprevisión ignorante del horticultor que esto escribe, el caso es que un par de tomateras de alrededor de 40 cm. de altura se habían ido al suelo en un espectáculo dantesco: el huerto en los infiernos. Ya no hablo del aburrido tema, por persistente, del ataque baboso al manjar exquisito de los pimientos. Creo que aquellas "tomateras caídas" han sido una señal, quién sabe de qué divinidad, encomendándonos una misión. Así que manos a la obra y a "encañar" (poner cañas a modo de tutores para las plantas, por si queda alguien más ignorante que yo). Además les quité esos brotecitos que había entre el tallo principal y las ramas. No sé si era el momento, pero en eso consiste la experimentación arriesgada que esta misión nos confiere. También até las plantas a las cañas con cordel de rafia, por razones obvias, y sujeté la estructura del encañado a un árbol, como medida de seguridad añadida e inventada por mi. Al final, con tanta protección, ni se podrá siquiera acceder al huerto ecológico.